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Steve Coleman: “No pienso en jazz. Solo estoy tratando de expresarme a mí mismo

16 octubre, 2018

ENTREVISTA EL MERCURIO

‘M-Base no es una excusa para decir que eres diferente a otros músicos; no es un nombre creado para dar más conciertos o para engañar a los críticos. M-Base no es una indicación de que no te gusta la música de Wynton Marsalis. Ni siquiera es un estilo musical’, escribe como manifiesto el saxofonista alto Steve Coleman, uno de los nombres clave en las corrientes de la vanguardia jazzística en las últimas tres décadas.

El músico de Chicago será la figura central del próximo Festival Chile Jazz, que en su cuarto año se realizará entre el 3 y el 6 de octubre en el Teatro Oriente de Santiago, el Teatro Municipal de Valparaíso, Teatro Regional del Bíobío en Concepción y el Teatro Centenario de La Serena (detalles en FestivalChileJazz.cl).

Allí también están programados conciertos del nuevo Ángel Parra Trío y del dúo que forman el guitarrista Federico Dannemann y el saxofonista ruso Zhenya Strigalev.

Steve Coleman (1956) es uno de los precursores de ese movimiento de avanzada reconocido alrededor de la idea de M-Base, que a mediados de los años 80 aglutinó a una joven generación de solistas en el jazz, desde los también saxofonistas Greg Osby y Gary Thomas a la fallecida pianista Geri Allen y la cantante Cassandra Wilson. Coleman llega a Chile con su quinteto Five Elements y, desde luego, con las muestras de la música que viene desarrollando al alero de aquella abstracta idea de ‘lo que no es’: ‘Resulta casi imposible de explicar con palabras’, señala desde Estados Unidos.

‘Nuestra música es simplemente una expresión de quienes somos, de nuestras experiencias y sentimientos, lo que nos atrae, nuestros espíritus. Solo estamos tratando de usar la música como un idioma para expresarnos en este universo. La música en sí no es MBase. M-Base es solo una palabra para describir nuestro enfoque de creación, siempre en cambio’, agrega desde una filosófica vereda.

Lo que M-Base sí es tiene que ver con lo que esos músicos denominaron entonces como la ‘matriz macrobásica de extemporización estructurada’, idea reunida en tal acrónimo: ‘Existe en esta música una composición espontánea que no es aleatoria, sino estructurada. Lo macrobásico lo entendemos como algo que es grande y al mismo tiempo esencial.

Lo principal de la filosofía aquí es crear composiciones espontáneas estructuradas’, apunta. Five Elements se formó alrededor de Coleman en 1981. Hoy es un quinteto alejado de ciertas reglas en el formato jazzístico: omite el piano como instrumento armónico e incluye a un poeta o, como en el hip-hop se especifica, un maestro de ceremonias: Jonathan Finlayson (trompeta) Anthony Tidd (bajo eléctrico), Sean Rickman (batería) y Kokayi (rap).

La libertad es intransable. —¿Qué motivó a este grupo de jóvenes a crear el M-Base? ‘Lo mismo que motiva a los humanos a crear cualquier cosa. Se nos ha dado el deseo de crear, explorar y cuestionar. Esta curiosidad ha llevado al desarrollo de artefactos. La música es solo uno de los artefactos de la civilización humana.

No somos diferentes a otros humanos que en el pasado se han expresado a través de un lenguaje creativo’. —¿Fue un acto revolucionario, una filosofía o simplemente una inspiración personal? ‘Fue solo el reflejo de nuestras vidas y como todos somos personas diferentes, nuestras vidas no son solo una misma cosa’. —¿Considera el enfoque del M-Base su legado en el jazz? ‘No pienso en ‘jazz’, tampoco en ‘vanguardia’. Solo estoy tratando de expresarme a mí mismo, mi vida, mis emociones, mi mente, mi cuerpo y mi espíritu. Y estoy tratando de hacer una contribución a la música. Nunca pienso en palabras como jazz’.